© Maître Poule BleuePALABRAS – SEGUNDA ESCALA
A falta de cambiar el mundo, ¿puede un festival convertirse en uno?
En 30 años de aventura y de encuentros, músicas y músicos, bailarinas y bailarines, artistas plásticos, poetas, filósofas y filósofos, escritoras y escritores maravillosos han dejado en Errobiko una huella única, tejiendo su identidad vibrante, hecha de raíces, de intercambio y de travesías. Todas y todos tenían ese punto en común: encarnar su arte, su tierra, a veces ambas cosas a la vez.
El encuentro con Édouard Glissant fue fundamental. Nos permitió poner palabras a lo que ya intuíamos, vivirlo aún con más intensidad. Entonces construimos nuestros archipiélagos, exploramos nuestros navíos. Desde entonces, Errobiko Festibala mantiene su frágil promesa de una tierra hospitalaria donde las culturas no se cierran, sino que se encuentran en pie de igualdad. Creemos en la relación más que en la frontera, en la criollización más que en los muros y fortalezas de los imperios.
No hemos olvidado a los pueblos y lenguas aplastados, los géneros oprimidos, ni las memorias pisoteadas por las colonizaciones. No olvidaremos todas esas voces que los imperialismos quisieran reducir al silencio. Porque cada canto salvado por la memoria o surgido de una creación enraizada, cada poema transmitido o inventado, cada lengua hablada pese a la opresión es ya una victoria contra el borrado, contra la desaparición de las especies y de las culturas.
En una época en la que el racismo, las discriminaciones, los fascismos y los conflictos armados pisotean la vida… en la que los medios de masas y los belicistas tienden a hacer aceptar lo inaceptable… ¿Es necesaria una utopía en acción, una resistencia pacífica como Errobiko Festibala?
- Ainize Madariaga — al timón
- artistas del festival, agentes culturales, pensadoras y pensadores, etc — como tripulación