30.º rugido : bajo los astros de los archipiélagos criollos
¡El trigésimo Errobiko Festibala ya llega a su fin! Ha llegado ese tiempo, el de las brasas alegres. Las que tensaron las pieles golpeadas por baquetas ardientes y encendieron los metales alzados hacia la luna.
Actuamos en Atharri y pensamos con el mundo.
Desde las profundidades del Nordeste brasileño ascienden las percusiones orquestadas por Fawzi Berger: latidos antiguos, pulsaciones nativas y afrodescendientes, cantos a los astros, llamados para reunir a los vivos. La tierra es roja.
Los metales de Raphaël Quenehen rasgan el aire como aves rapaces y soplan: ¡a toda vela! Mientras los fuegos de Paxkal Indo abren pasajes entre la noche, las estrellas y la luna.
En medio avanza el misterioso “caboclo de lança”, figura mítica de los carnavales populares de Brasil. Es el guardián multicolor de los imaginarios criollizados, aquellos en los que lo sagrado baila con lo popular. A su alrededor juegan y giran los artistas del festival, las voces, los cantos, los pasos de danza reencontrados, en una alegre locura que rompe, por una noche, los muros y las cadenas que nos encierran.
Están ustedes, estamos nosotros, todas y todos quienes un día soñaron, cantaron, bailaron. Porque esta parada no es un desfile. Es una travesía, una utopía que late al ritmo de los tambores y de los soplos criollos arraigados.
Treinta años ya, y siempre esa misma necesidad de luz, de sororidad indócil frente a las ideas colonizadoras. Esta travesía es una ofrenda, ofrecida a la belleza de la noche, a quienes un día inventaron Errobiko Festibala, a quienes han muerto, a quienes viven, y a todas y todos los que continuarán esta marcha que soñamos.
- Fawzi Berger — percusiones
- Raphaël Quenehen — metales
- Paxkal Indo — fuegos
- Músicxs y bailarinxs de los talleres